…y Blancanieves entró en la casita de los enanitos asombrándose ante todo lo que veían sus ojos… pero estaba tan agotada que le entró sueño; entonces encontró una pequeña habitación, entró y… ¡oh sorpresa!... allí estaban siete pequeños Enanitos descansando después de un largo día. Estaban cómodamente instalados en siete cojines ergonómicos de Jané… Blancanieves no paraba de bailar de lo contenta que estaba de verlos… a ellos y, por supuesto, a los magníficos cojines de Jané.

…y Peter Pan llegó volando a la isla de Nunca Jamás acercándose a la goleta del Capitán Garfio… cuando Peter avistó el barco, enseguida comprendió que algo extraño ocurría… nunca había visto algo tan bien diseñado y hermoso… se acercó un poco más y lo que vio lo llenó de asombro: ¡la goleta era una Flip de Jané!

...y Caperucita paseaba tranquilamente por el bosque cuando el lobo la vio y se acercó a ella. “¿Dónde vas Caperucita?”- le preguntó el lobo- “A casa de mi abuelita, a enseñarle el nuevo modelo Trider de Jané que me han comprado mis papás para nuestros largos paseos por el campo y la ciudad... ¿Qué te parece lobito?” -Le respondió Caperucita- ...¡Cómo ha cambiado el cuento! -exclamó el lobo-.

… y Alicia, corriendo detrás del conejo blanco, se encontró en medio de una celebración inesperada… 
-Acércate Alicia. Tenemos una larga mesa con teteras, tazas, platos, cubiertos, boles, termos… ¡y un montón de productos de alimentación Jané! – Dijo el Sombrerero Loco. Vamos a celebrar nuestro NO cumpleaños. -Suerte que hemos llegado a la hora. – Añadió el Conejo blanco.

..y el Príncipe se acercó sigilosamente a la camita donde la Princesa estaba sumida en un profundo sueño. Admiró su espléndida belleza y se dijo a sí mismo: “ni el más puro beso de amor podrá romper el hechizo... ¡Está durmiendo en una Babyside de Jané! Su sueño es tan plácido que jamás se va a despertar...” Aun así, el Príncipe la besó… y después de 50 apasionados besos, se quedó plácidamente dormido a su lado.

...y el niño, ni corto ni perezoso les dijo: “¿por qué no cambiamos el cuento y hacemos una carrera los tres?” Ante la oferta del chaval, la Liebre y la Tortuga aceptaron encantadas el reto... La Tortuga empezó su particular y lenta carrera; mientras que la Liebre, confiada, se echó una pequeña siesta debajo de un seto enorme... con lo que no contaban era que el niño disponía de su caminador Fórmula Kid de Jané... y, sin que pudieran ni pestañear, el niño corrió tanto que les sacó una ventaja “de fábula” y ganó la carrera.

Colorín Colorado,
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